Aún recuerdo el olor de las tortitas de mi abuela, las sabanas sobre mi piel los sábados por la mañana, la ilusión de llegar a casa y ver mis dibujos animados, aún recuerdo la ilusión en mi interior y el deseo de que todo va a salir y la sensación de que va a salir bien, aún recuerdo la felicidad, la tranquilidad, la paz, los pequeños problemas, insignificantes y los veo con los de ahora, aún recuerdo ese pensamiento de que mis padre lo sabían todo y podían arreglarlo todo, que mis errores no eran importantes, recuerdo aún esa sensación de libertad y de que me iba a comer el mundo. Recuerdo creer que no había malas personas, que todo estaba marcado en mi vida e iba a tener el recorrido adecuado. Aún recuerdo la ilusión a las 2 de la tarde los Martes y los Jueves, porque sabía mi madre me recogía del colegio, los flanes que me comía a la salida del colegio en verano, las ensaladas de mi abuela que compartía con mi prima, la sandía que ella nos partía y nosotros nos comíamos, aún recuerdo las novelas del canal nacional. Los días lluvia en los que estaba todo el rato leyendo historias de amor que creía que de algún podrían llegar a mi vida. Aún recuerdo "la llegada al cole" y los días en los que mi madre me llevaba de compras para comprarme el chándal, siempre de color rosa, y la ropa de invierno. Recuerdo cuando mi padre me llevaba cada sábado por la mañana a darle de comer a los patos, y mi madre me preparaba el pan duro para ellos, recuerdo cada sesión de las 12 en las que mi padre me llevaba a ver una película de dibujos, recuerdo las risas de mi madre viendo Shin Chan, y los videojuegos que me compraba mi padre, Aún recuerdo los regalos de reyes, esa muñeca de la Barbie cada 6 de enero, las películas de la Barbie y las horas que me podía pasar viendo. Todavía recuerdo la ilusión por un estreno de una película de Doraemon. Recuerdo el primer ordenador que me trajo mi tío, las coletas mal hechas de mi madre, y el exceso de agua que mi padre me ponía en el pelo. Aún recuerdo los días en los que mi abuela nos recogía a mi prima y a mí del cole. Recuerdo ir con mis padres a la plaza para comprar pescado, recuerdo jugar a las casitas y a los profesores en el recreo, recuerdo jugar "al matar", recuerdo jugar a la comba en el patio de mi abuela con mis prima, recuerdo los paseos con mi madre, recuerdo los ojos mi primo y sus bromas, recuerdo aún su imagen clavada en mi mente de él con la equipación de fútbol, recuerdo los partidos en el campo del Betis con mi padre, mi tío y mis primos. Aún recuerdo la cenas de navidad, los petardos que tírábamos mis primos y yo siempre vigilados por mis tíos y mi padre, recuerdo que odiaba el mazapán y ahora me encanta. Pero también han cambiado muchas cosas además del gusto por el mazapán, recuerdo que creía que podía cambiar el mundo, recuerdo que creía que algún día dejaría de existir la pobreza, recuerdo el azúcar que me ponían el borde del vaso cuando bebía un licor sin alcohol. Recuerdo cuando el Betis ganó la Copa del Rey, la felicidad de mis padres, de mis tíos y de mi primo. Recuerdo aún, las charlas con la amiga de mi abuela, charlas en las que ella me contaba su vida y sus vivencias en Guerra Civil y en el franquismo. Recuerdo los dibujitos de por la noche, y las peleas con mi hermano. Recuerdo los días de teatro y de fin de curso en el colegio.
Creo que ese ha sido el problema, que aún recuerde como si fuera ayer todos y cada uno de los momentos de mi infancia y mi adolescencia. Que no sea capaz de cortar del todo el cordón umbilical que me une a esos recuerdos. Con el tiempo, con los años, todos esos recuerdos se quedan en eso, recuerdos, dejan de sucederse, no forman parte ya de tu vida, acaban, y cuando los echas de menos, te dices a ti mismo, vale, estoy creciendo. Era tan fácil ser niño que lo echo de menos, no soy valiente, no soy fuerte, no soy importante, ni soy especial, No tengo ninguna fuerza interior ni capacidad especial, pero durante mi infancia yo era la reina mi mundo y era tan feliz que ahora me duele. Quien volviera a esos años, quiera volviera a esa eterna felicidad, quien volviera a soñar de esa manera. Yo volvería sin pensarlo dos veces, porque no hay ser más feliz que el ignorante, y ese la mayoría de las veces es el que no ha crecido.
jueves, 28 de mayo de 2015
sábado, 7 de febrero de 2015
Tiempo, eres el ganador de la carrera.
Llega un momento en el que te paras, quieta, calmada, ausente. Te pones a pensar. A analizar. Analizas tu vida y todo lo que hay a tu alrededor. Lo más cercano, lo más lejano, lo que te afecta directamente y lo que no. Te pones a pensar en el tiempo. Como han cambiado las cosas, parece que fue ayer cuando estabas en una situación y ahora te encuentras en otra situada a 180 grados de la anterior. Te das cuenta de que las generaciones futuras van a vivir lo que tu viviste, van a crecer, tomar esas experiencias, van a disfrutar de lo que tu disfrutaste. Tu vas en un punto de la carrera y has dejado atrás otro, pero en ese punto se encuentran muchas personas, muchísimas. Es parte de la vida, un proceso largo y a la vez corto, continuo y a la vez estático. Pequeños cambios, pequeños matices que hacen la carrera más interesante y que esté cambiando poco a poco. Pero después de unos metros te giras y te das cuenta de que la magnitud de los cambios una vez se han acumulado es muy amplia y ocupa una gran parte de tu corazón. También está el miedo, no puedes evitar sentir miedo, angustia. No sabes cual es el camino exacto de esta carrera, adonde te va a llevar el siguiente paso o cual será el próximo cambio. Miedo, frustración por ese tiempo que se te escapa de las manos y no eres capaz de alcanzar. Y es que, es cierto, no se puede alcanzar al tiempo, no lo intentes, no lo conseguirás, juega con ventaja. Sólo puedes intentar que cada paso de la carrera sea importante, significativo, que deje huella en los demás y en ti, disfruta de la carrera, hazla especial, diferente, única. Mira desde perspectiva con ilusión a aquellas personas que van detrás de ti, que las falta algunos kilómetros para experimentar lo que has experimentado. Y por último, utiliza calzado cómodo en la carrera, porque suficiente pesos tendrás para ponerte tú mismo más.
Imagen encontrada en tumblr
Imagen encontrada en tumblr
La primera brisa de la mañana de un sábado; el cielo azul a mediados de agosto; el olor a tierra húmeda después de mañana de lluvia; la primera canción que suena cuando te pones los cascos; la sensación de la hierva fresca y verde bajo tus pies desnudos; una caricia; una abrazo sincero; cuando te abraza por la espalda; la sonrisa de mi madre; los besos de mi abuela; los abrazos de mi prima pequeña; el olor a libro nuevo; la ilusión; la relajación; la tranquilidad de la montaña; el olor del pelo de mi amiga; las bromas de mi amigo; el sabor a chocolate en mi boca; el olor a ropa limpia; la calidad de mis sabanas; la comodidad de mi almohada; el sentimiento de protección; la sonrisa cálida de alguien a quien no conoces; la humildad; la humanidad; el esfuerzo y su recompensa; la justicia; el olor a comida cuando estás hambriento; tu manta de cuando eras pequeño; el sonido de la lluvia; un rayo de sol cálido un día de invierno; el olor a buñuelos al pasar por la calle; las luces de Navidad, y la gente andando; el libro que quieres en un escaparate; un gesto de cariño; un gesto de respeto; una señora mayor sonriéndome; el olor a mar; la textura de la arena bajo los pies desnudos; el mar en las piernas; la brisa marina; la visión brillante y blanca de la luna; el olor a café caliente; el sabor del té.
martes, 26 de agosto de 2014
"Y, finalmente esta pregunta. El misterio de quién protagoniza esta historia. De quién baja el telón. ¿Quién es el que elige nuestros pasos de baile? ¿Quién nos vuelve locos? ¿Nos azota con látigos y nos corona cuando sobrevivimos a lo imposible? ¿Quién es el que hace todas estas cosas? ¿Quién honra a quiénes queremos con la vida que vivimos? ¿Quién envía monstruos para que nos maten y al mismo tiempo nos susurra que jamás moriremos? ¿Quién nos enseña qué es real y cómo reírnos de las mentiras? ¿Quién decide porqué vivimos y qué defenderemos con nuestra propia vida? ¿Quién nos encadena?, y ¿quién tiene la llave que puede hacernos libres? Eres tú, tienes todas las armas que necesitas. Ahora, lucha."
Escena final de la película Sucker Punch.
Escena final de la película Sucker Punch.
lunes, 26 de agosto de 2013
¿90-60-90?
Si te das cuenta los ideales estéticos que ha marcado la sociedad actual con respecto al físico son bastante estrictos y sobre todo para las mujeres.
Cuantas veces nos ha apetecido tomarnos un bollo relleno de chocolate, un dulce o una hamburguesa y hemos dicho "no, porque engordaré". ¿Qué? ¿Así vamos a basar nuestra vida? Que hago y que como para no engordar. ¿Esa será nuestra idea? En vez de pensar que hago para ser feliz, para disfrutar el momento, para sonreír el mayor número de veces posibles.
Me he cansado bastante de esos prototipos de mujeres tan imposibles e irreales. ¿Queremos ser así? Mujeres irreales, que no tienen otra preocupación que no sea verse siempre con lo que ellas consideran "talla perfecta" o "talla ideal".
¿Quién decide cuál es la talla ideal? Nadie.
Nos hemos dejado llevar tanto por el envoltorio que hemos dejado de fijarnos en el interior, y puede parecer algo típico, aburrido e irreal, pero lo irreal es pensar que un buen cuerpo te va a dar un tema de conversación, te va a hacer reír, te va a entender o te va a abrazar cuando necesites apoyo.
¿Sabes quién es el que hace todo eso? Te lo explico. La persona. El ser maravilloso que se haya dentro del cuerpo. Podemos reducir nuestro peso si nos lo recomiendo el médico, con una dieta equilibrada y haciendo deporte, pero ¿por el puro placer de parecernos a las modelos que cruzan por las pasarelas? Me parece patético.
Llamadme loca, pero me parece bastante mal pasarse la vida preocupándose por alcanzar unos ideales que nos ha marcado una sociedad. La vida es tuya, no de esa sociedad.
Y sé que esto suena a típico, pero es verdad, tus imperfecciones pueden que sean perfectas para otras personas, o mejor dicho, lo que tu vez imperfecciones, porque a pesar de lo que está marcando la sociedad, la belleza aún es subjetiva y lo que tu vez como un monstruo para cualquier puede parecer lo más hermoso del mundo.
Cuantas veces nos ha apetecido tomarnos un bollo relleno de chocolate, un dulce o una hamburguesa y hemos dicho "no, porque engordaré". ¿Qué? ¿Así vamos a basar nuestra vida? Que hago y que como para no engordar. ¿Esa será nuestra idea? En vez de pensar que hago para ser feliz, para disfrutar el momento, para sonreír el mayor número de veces posibles.
Me he cansado bastante de esos prototipos de mujeres tan imposibles e irreales. ¿Queremos ser así? Mujeres irreales, que no tienen otra preocupación que no sea verse siempre con lo que ellas consideran "talla perfecta" o "talla ideal".
¿Quién decide cuál es la talla ideal? Nadie.
Nos hemos dejado llevar tanto por el envoltorio que hemos dejado de fijarnos en el interior, y puede parecer algo típico, aburrido e irreal, pero lo irreal es pensar que un buen cuerpo te va a dar un tema de conversación, te va a hacer reír, te va a entender o te va a abrazar cuando necesites apoyo.
¿Sabes quién es el que hace todo eso? Te lo explico. La persona. El ser maravilloso que se haya dentro del cuerpo. Podemos reducir nuestro peso si nos lo recomiendo el médico, con una dieta equilibrada y haciendo deporte, pero ¿por el puro placer de parecernos a las modelos que cruzan por las pasarelas? Me parece patético.
Llamadme loca, pero me parece bastante mal pasarse la vida preocupándose por alcanzar unos ideales que nos ha marcado una sociedad. La vida es tuya, no de esa sociedad.
Y sé que esto suena a típico, pero es verdad, tus imperfecciones pueden que sean perfectas para otras personas, o mejor dicho, lo que tu vez imperfecciones, porque a pesar de lo que está marcando la sociedad, la belleza aún es subjetiva y lo que tu vez como un monstruo para cualquier puede parecer lo más hermoso del mundo.
Invisible.
Estoy cansada de sentirme sola, vacía, que me gire y no vea a nadie a mi alrededor para sujetarme por si me caigo, y créeme me caigo muchísimas veces. Estoy bastante cansada del dolor, de la opresión en el pecho y en el corazón, de no poder sonreír totalmente con una sonrisa limpia, clara, transparente y sincera.
Quiero llorar, llorar muchísimo y abrazarme a mí misma, ya que he sido la única que no me he abandonado, la única que me he entendido y no me he dejado sola. Estoy cansada de que mi mente sea una constante batalla llena de pregunta, reproches y dudas sobre mi misma, mis actos, mi angustia.
Quiero ser feliz, o por lo menos, tener el número suficiente de momentos felices como para, como he dicho antes, mantener un sonrisa clara y sincera.
Tampoco creo que pida mucho.
Quiero abrazar a alguien que me entienda, que cuando no sepa que decirme por lo menos me abrazar y me diga "eh, aquí voy a estar contigo". Quiero esa mejor amiga que es tu hermana de la cual no te puedes separar, quiero esa vida de en sueño con una familia perfecta, con un chico perfecto a tu lado del cual te has enamorado perdidamente y te hace sentir como el centro del universo, quiero sentirme especial, querida, amada, quiero ser el centro por una vez, y que las personas a las que más quiero no me ignoren como si fuera una lata más arrojada en la calle.
Quiero no ser invisible y que mi dolor sea lo suficientemente importante para alguien como para que me abrace y me diga "tranquila, estoy aquí".
Quiero llorar, llorar muchísimo y abrazarme a mí misma, ya que he sido la única que no me he abandonado, la única que me he entendido y no me he dejado sola. Estoy cansada de que mi mente sea una constante batalla llena de pregunta, reproches y dudas sobre mi misma, mis actos, mi angustia.
Quiero ser feliz, o por lo menos, tener el número suficiente de momentos felices como para, como he dicho antes, mantener un sonrisa clara y sincera.
Tampoco creo que pida mucho.
Quiero abrazar a alguien que me entienda, que cuando no sepa que decirme por lo menos me abrazar y me diga "eh, aquí voy a estar contigo". Quiero esa mejor amiga que es tu hermana de la cual no te puedes separar, quiero esa vida de en sueño con una familia perfecta, con un chico perfecto a tu lado del cual te has enamorado perdidamente y te hace sentir como el centro del universo, quiero sentirme especial, querida, amada, quiero ser el centro por una vez, y que las personas a las que más quiero no me ignoren como si fuera una lata más arrojada en la calle.
Quiero no ser invisible y que mi dolor sea lo suficientemente importante para alguien como para que me abrace y me diga "tranquila, estoy aquí".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

